martes, 27 de marzo de 2012

Ciudades Imperiales de Marruecos (II): Marrakech

Marrakech es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Fez, Rabat y Meknes. Fundada por los almorávides en el año 1062, fue la capital del Imperio Islámico y actualmente es una de las ciudades más importantes de Marruecos, con más de un millón de habitantes y constituyendo uno de los principales atractivos turísticos del país.

Palacio de Congresos de Marrakech
Al igual que Fez y las otras ciudades imperiales, Marrakech se encuentra dividida en dos partes: la Medina o ciudad vieja y la ciudad nueva, construida en la época de la colonización francesa y en continuo crecimiento. Sin embargo, un elemento domina ambas partes de la ciudad y es el característico color rojo de sus edificios. Según cuentan, un reputado oculista recomendó que los exteriores de todos los edificios fueran de ese color, pues el blanco tenía un efecto casi cegador debido a la intensidad de la luz solar en aquella zona del país. No sé cuánto de cierto hay en ello, pero no deja de ser bastante probable.

Mi intención en esta entrada no es otra que realizar una pequeña descripción de los rincones más cautivadores, acercar al lector a esta espectacular ciudad, pero la magia y el encanto de Marrakech no se puede describir con palabras, se quedarían cortas porque Marrakech es en sí misma una experiencia única. 


Comenzamos esta "visita" a la ciudad marroquí por los Jardines de La Menara. Situados a las afueras de Marrakech, los jardines deben su nombre a la pequeña pirámide verde del tejado del pabellón, el cual se construyó en el siglo XVI, durante la dinastía Saadí. Junto al citado pabellón hay un gran estanque cuya función es permitir el riego a los jardines y huertos. Los jardines están constituidos por una amplia extensión de olivos a ambos lados de un paseo que da acceso al pabellón, detrás del cual pueden contemplarse las montañas del Atlas. Por desgracia, cuando yo fui era muy temprano y la niebla impidió que pudiera disfrutar de esa panorámica, de modo que adjunto una foto descargada de Internet, ya que en las mías no se aprecian las montañas del Atlas.




Pabellón de La Menara

A continuación atravesamos los muros de la ciudad para adentrarnos en la medina, parte antigua de Marrakech, la cual ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985. La medina encierra una serie de callejuelas laberínticas, dentro de las mismas se encuentran otra serie de monumentos como el  Museo de Marrakech, la madraza de Ben Youssef, el Palacio Real (que no está abierto al público), las ruinas del Palacio Badi, las tumbas Saadíes o el Palacio de la Bahia.


Interior del Palacio de la Bahía
En el norte del barrio judío (Mellah) se encuentra el Palacio de la Bahia, de 8 hectáreas de superficie y más de 150 habitaciones. El palacio fue mandado construir por un visir de la corte real a finales del siglo XIX y está dedicado a su favorita de entre sus cuatro esposas y veinticuatro concubinas; precisamente, el término "bahia" significa bella.

Sólo puede visitarse una parte del palacio, pues el resto pertenece a la familia real. Si embargo, merece la pena hacer una parada para contemplar sus maravillosos jardines y la decoración interior de las distintas estancias. Personalmente, los techos son dignos de admirar.





Habitación del visir (Palacio de la Bahía)

La plaza de Jamaa el Fna representa el centro neurálgico de la medina de Marrakech. Literalmente, su nombre significa plaza de las ejecuciones o de la muerte, lo cual hace referencia a las ejecuciones de infieles y delincuentes que se practicaban en la misma muchos años atrás. En la actualidad, esta plaza irregular, de la cual parten callejuelas que se pierden por toda la medina, es sin duda uno de los mayores atractivos de la ciudad. Durante el día, hace las funciones de mercado con sus vendedores ambulantes de zumo de naranja y de frutos secos; también se pueden encontrar a los personajes más diversos como  tatuadoras de henna, encantadores de serpientes, monos...

Jamaa el Fna
Sin embargo, es por la noche cuando la plaza de Jamaa el Fna alcanza todo su explendor. El escenario se transforma completamente y los vendedores ambulantes dejan paso a una serie de chiringuitos donde se puede disfrutar de las más diversas comidas. La plaza se convierte  entonces en un espectáculo visual y auditivo donde se dan cita contadores de historias, adivinas, músicos...dar un paseo alrededor de la plaza sintiendo cómo el ritmo de los timbales   se introduce en cada fibra de tu cuerpo es una experiencia única.

Como recomendación, no se puede dejar Marrakech sin subir a una de las numerosas terrazas que rodean Jamaa el Fna a tomar un delicioso té de menta y disfrutar de estas vistas.

Abandonando Jamaa el Fna, tomamos una  de las callejuelas para introducirnos de lleno en uno de los mejores "centros comerciales": el zoco. No hace falta ser un consumista para dejarte seducir por la gran cantidad de productos de artesanía que se ofrecen. Puedes pasarte horas paseando por las callejuelas (no tan laberínticas como las de la medina de Fez). Aunque al principio cueste un poco, regatear se puede convertir en una actividad muy entretenida...eso sí, la mayoría de las veces te quedas con la sensación de haber pagado más de lo que en realidad valía en producto en cuestión. Como consejo a la hora del regateo: si verdaderamente estáis interesados en una cosa, pero no queréis pagar lo que os piden, salid del puesto; si realmente el comerciante tiene un beneficio con la venta, os aseguro que os perseguirá y aceptará vuestro precio. Si no lo hace es porque verdaderamente no le interesa, de modo que por mucho que lo hubierais intentado, no habría bajado de precio.


Zoco

Otro de los edificios más representativos de Marrakech es la Mezquita de la Koutoubia. Como la mayoría de las mezquitas, su visita está prohibida a los no musulmanes, pero esto no impide contemplar su belleza arquitectónica, aunque tenga que limitarse al exterior. La mezquita se localiza muy cerca de la plaza de Jamaa el Fna y también a unos pocos minutos de la Avenida Mohamed V, la más importante de la zona nueva.

Koutoubia
Koutoubia
Lo más característico de la mezquita es su alminar, construido a finales del siglo XII y tomado como base para la Giralda de Sevilla y la Torre Hasan de Rabat, de modo que se dice que las tres torres son "hermanas gemelas".







Para concluir esta visita, me gustaría describir uno de los lugares que, junto a la plaza de Jamaa el Fna, más me han cautivado y sorprendido, esta vez, en la zona nueva de la ciudad. Se trata de los Jardines Majorelle, que bien podrían definirse como un oasis de luz y color. Siguiendo con la tradición árabe de sencillez en el exterior y lujo interior, el visitante no puede hacerse una idea de lo que esconden los muros del Jardín Majorelle hasta que atraviesa sus puertas.

Jardín Majorelle
Memorial Yves Saint Laurent
La casa fue construida originariamente en década de los 20 por el pintor francés Jacques Majorelle (1886-1962). En los años 60, la propiedad fue descubierta por el famoso diseñador Yves Saint Laurent, el cual compró la villa en 1980, salvando la misma de un proyecto hotelero que hubiera supuesto su completa desaparición. Las cenizas de Yves Saint Laurent se encuentran esparcidas en el jardín, el cual cuenta también con un memorial compuesto por una columna romana procedente de Tánger.








Siendo consciente de todo lo que dejo en el tintero, sólo me resta despedirme y recomendar a todo el mundo una visita a Marrakech, considero que es uno de los lugares a los que hay que ir, al menos, una vez en la vida. Cada viaje es único e irrepetible y Marruecos es una de las experiencias que nadie debería perderse.

Un saludo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Una de literatura: Norte y Sur de Elizabeth Gaskell

He de comenzar por una breve biografía de la autora, Elizabeth Gaskell (1810-1865). Novelista inglesa de la época victoriana, conocida por el rigor de su investigación, la observación compasiva de sus personajes y la fluidez de su estilo narrativo. Elizabeth Stevenson nació en Chelsea (Londres), vivió en distintas partes de Reino Unido durante su juventud, entre ellas Edimburgo, y se trasladó a Manchester cuando se casó, en agosto de 1832, con el clérigo William Gaskell. La ciudad industrial de Manchester le sirvió de inspiración para sus novelas.



Amiga de Charles Dikens, Gaskell colaboró en la revista del citado autor (Household Words), donde se publicaron algunas de sus novelas. Entre sus obras cabe destacar su trabajo como biógrafa de su amiga y también genial autora Charlotte Brontë (Jane Eyre).


Para el que quiera más información, recomiendo consultar la "wikipedia", pues mi intención no es más que proporcionar una sucinta presentación de la autora de una gran novela, como es Norte y Sur.


Norte y Sur: Argumento

Margaret Hale, hija de un clérigo de clase media, vive en el sur de Inglaterra con su familia, acostumbrada a una vida tranquila en el campo. Sin embargo, todo cambia cuando su padre decide trasladar a su familia al norte, a Milton, una ciudad industrial, sucia, ruidosa y con unos habitantes de bruscos modales.


John Thornton, director de las Fábricas Marlborought, que producen tela de algodón, y magistrado de la ciudad, es un hombre rudo, pero con buen fondo y gran corazón, que se ha forjado su fortuna a base de un duro trabajo. 


Cuando ambos se conocen, Margaret no puede evitar sentir un gran desprecio por el empresario, pues sus formas de pensar y caracteres son totalmente opuestos. No obstante, el transcurso del tiempo y los infortunios que los protagonistas deben superar, producirá que la opinión que cada uno tiene del otro vaya cambiando paulatinamente.



La revolución industrial aparece como marco de esta novela. La situación del proletariado, la miseria de los obreros de la fábricas y de sus familias, el nacimiento de los derechos de los trabajadores, huelgas y reivindicaciones por unas mejores condiciones laborales comparten protagonismo en esta obra.







He de confesar que, antes de leer la novela, vi la miniserie de la BBC basada en la misma. Fue tanto mi encanto por esta historia que busqué la obra de Gaskell hasta que la conseguí y terminé de leerla hace algunos días. Aún hoy tengo cierta tristeza por haber llegado al final y tenerme que "despedir" de la tierna historia de amor entre la señorita Margaret Hale y el señor Thornton, pues la verdad es que contiene algunos momentos de gran intensidad emocional, que permanecerán en mi recuerdo.

El único punto negativo que encuentro en la novela es el marcado carácter religioso de algunos discursos. Obviando lo anterior, cabe remarcar que no se trata sólo de una historia de amor, sino que además, está perfectamente enmarcada en la revolución industrial y en la lucha del movimiento obrero y el sindicalismo, representado fundamentalmente a través del personaje de Nicholas Higgins, un obrero con gran inteligencia, aunque con la poca cultura  que su clase le ha permitido adquirir, que lucha por unos salarios y condiciones de trabajo justos y dignos. 

Me gusta la relación de antagonismo y amistad que se desarrolla entre Higgins y Thornton (obrero y patrón), pues cuando logran superar sus diferencias, consiguen ganarse el respeto mutuo y demuestran que escuchando a la otra parte, entendiendo sus motivaciones, es posible llegar a un acuerdo. 

Volviendo a la historia de amor, es una de las clásicas historias románticas de una gran sensibilidad. Un tierno amor a la inglesa, marcado por la frialdad aparente y las buenas maneras, que esconden unos elevados sentimientos. Podría decirse que se trata de un amor/odio, pero no sería del todo exacto...más bien, amor/indiferencia. Aunque tampoco quiero ahondar mucho en el argumento para no desvelar más de la trama al que pueda estar interesado.

Como adelantaba anteriormente, la novela ha sido adaptada para la televisión en una miniserie de la BBC. Yo tuve la suerte de verla por pura casualidad, en una de esas tardes en las que tienes muchas cosas que hacer pero pocas ganas y, de repente aparece en la programación una de estas películas, que hacen que te quedes en el sofá hasta media tarde.

La serie capta la esencia de esta historia y la eleva a su máximo exponente. Puedo afirmar que, por primera vez, me gusta mucho más la adaptación televisiva que el libro (teniendo en cuenta todo lo que me ha gustado la novela). La "culpa" de ello la tienen exclusivamente sus protagonistas: Daniela Denby-Ashe y Richard Armitage (Margaret Hale y John Thornton, respectivamente). La química entre ellos es patente desde la primera secuencia juntos. Ambos logran una magnífica interpretación, cargada de emoción y sentimiento. Realmente, Richard Armitage consigue que te enamores del señor Thornton, todavía más si cabe. Se trata de una de esas ocasiones en las que una mirada expresa más sentimiento que toda una hora de palabrería.

Además, como en todas las series de la BBC, la ambientación histórica es perfecta, siempre cuidada hasta el último detalle, lo cual dota a las producciones británicas de un gran realismo. En esta ocasión, el paisaje industrial de la ciudad de Milton (localización de la novela) se corresponde en la serie con Edimburgo. Quien haya leído mi anterior entrada sobre la capital escocesa comprenderá cuál fue mi alegría al reconocer como escenario esta ciudad.

En la adaptación podemos encontrar algunas secuencias que no aparecen en la novela, aunque en mi opinión, hacen más fuerte esta historia y para nada son contrarias al espíritu de la obra de Gaskell, sino que contribuyen al mejor entendimiento del carácter de los personajes.



Finalmente, quiero concluir recomendando a todo el mundo que lea esta novela o simplemente vea la miniserie de la BBC, tanto si eres un romántico como si no, pues vas a disfrutar de una gran historia. Para quien tenga intención de hacer ambas cosas, mi recomendación es leer primero el libro y dejarse sorprender por la película. Simplemente añadir que, a los románticos empedernidos como yo, no os defraudará.

Un saludo.









miércoles, 7 de marzo de 2012

Ciudades Imperiales de Marruecos (I): Fez

"Marruecos es un país de contrastes" es una de las frases que repite hasta la saciedad el guía turístico; sin embargo, es la única forma de resumir en pocas palabras el panorama de nuestro país vecino. Contrastes entre la medina y la parte nueva de las ciudades, totalmente occidental en cuanto a arquitectura se refiere; contrastes en el clima y los fenómenos meteorológicos; pero, sobre todo, contraste entre tradición y modernidad, lo antiguo y lo nuevo se mezclan en Marruecos logrando una conmixtión plenamente armónica.

Son muchos los prejuicios que desde España se tienen hacia Marruecos y sus habitantes, pero basta una corta estancia en el país para percibir cuán equivocados estamos. En primer lugar, quiero destacar la gran amabilidad y hospitalidad de sus gentes, siempre dispuestos a ofrecerte  un delicioso té de menta y con una sonrisa a la hora de atenderte. Esto es algo que he podido comprobar por mí, pues al saludar a cualquiera con "Salam aleikum" siempre respondían  con una sonrisa sincera. 


En segundo lugar, también me gustaría hacer mención a la situación de la mujer. Sólo he pasado allí unos pocos días, por lo que puede que mi opinión no se corresponda al cien por cien con la realidad, pero he de remarcar que en ningún momento me he sentido discriminada o rechazada a la hora de relacionarme con alguien del género masculino, ya sea para regatear con un comerciante, hablar con un camarero o preguntar una dirección a un policía. Por otro lado, he podido ver a mujeres que iban a la universidad, algunas con velo y otras sin él. De hecho, la guía turística de la ciudad de Marrakech era, precisamente, una mujer. Ella nos habló de las razones por las que llevaban el velo, entre las cuales se encuentran tanto la religión, la tradición o incluso la moda (el velo que sólo cubre el cabello, el niqab o el burka son propios de creencias más fundamentalistas y eso ya es harina de otro costal, sobre lo que no quiero pronunciarme en este momento). Lo que quiero poner de relieve con esto es que, aunque aún no haya alcanzado la mujer la misma libertad e independencia que en Occidente, se está avanzando en ello.


Tras esta pequeña introducción, me gustaría hablar de las dos principales ciudades en las que se ha centrado mi visita: Fez y Marrakech.


Localizada en el norte de Marruecos, la ciudad de Fez es la tercera del país, con casi un millón de habitantes. Es una de las cuatro ciudades imperiales, junto a Marrakech, Mequinez y Rabat. Fue fundada en el año 789 y cuenta con la universidad más antigua del mundo, que data del año 859, cuyos principales estudios son los religiosos.


Claro ejemplo del país de contrastes que es Marruecos, la ciudad de Fez se encuentra dividida principalmente en tres partes, la medina, el barrio judío y la zona nueva, con grandes avenidas al estilo occidental.



Vista panorámica de la medina de Fez
Sin duda alguna, es la medina la que se lleva toda la atención del viajero, siendo la más antigua de Marruecos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981. Pasear por la medina es toda una experiencia que te transporta siglos atrás, casi a la Edad Media, gracias a sus callejuelas laberínticas, abarrotadas de gente, a sus comercios de artesanía, las especias e incluso carnicerías en las que puedes encontrar gallinas vivas...el turista tiene la sensación de viajar en el tiempo. Forma parte de su encanto el escabullirte de los comerciantes, que te persiguen allá donde vayas con sus ofertas...en ese aspecto hay que armarse de paciencia y, si no tienes intención de comprar, es mejor no mostrarse interesados en ningún producto, puesto que perderás tu tiempo y el suyo.


Puertas del Palacio Real
Dentro de la medina se encuentran diversos barrios artesanos, entre los cuales podemos citar los carpinteros, alfareros, curtidores de pieles o trabajos de bronce.









Una de las visitas obligadas en el interior de la medina es la Madraza (en Fez hay tres). Una madraza es una escuela donde se enseña el Corán y todas las asignaturas clásicas del conocimiento: matemáticas, gramática, historia, astronomía, medicina. Las siguientes fotos se corresponden con la Madraza Bou Inania, construida entre 1350 y 1357, siendo la más grande de Fez, que también cuenta con una mezquita.







Otra de las visitas imprescindibles de la medina de Fez es el barrio de los Curtidores, como avanzaba en un párrafo anterior. Es una de las zonas más famosas y visitadas de Fez, ya que allí se encuentran las célebres curtidurías donde se lleva a cabo todo el proceso de transformar las pieles animales en productos de marroquinería. Para ello se sigue un proceso tradicional, consistente en varias etapas en las que se remojan, lavan y frotan las pieles para conseguir que quede un producto imputrescible y suave. Sin embargo, el olor es demasiado intenso, por lo que se proporciona al visitante una ramita de hierbabuena para "engañar" al olfato. A pesar del hedor, la vista merece la pena y resulta un bonito espectáculo.



Mi visita a la ciudad de Fez fue bastante breve, aunque suficiente para captar su belleza, de modo que recomiendo a todo el que esté interesado en viajar a Marruecos que dedique al menos un día para visitar su medina, la experiencia es única.


Quiero despedirme con esta bella imagen de los curtidores y en la próxima entrada contaré mi experiencia en la otra gran ciudad imperial: Marrakech. Desde aquí avanzo que se trata de una urbe que no deja a nadie indiferente.

Un saludo

sábado, 18 de febrero de 2012

Mi reino por un caballo: War Horse

El lunes pasado acudí al cine para ver la nueva obra del Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg. Aunque en ocasiones me ha defraudado, como con La Guerra de los Mundos (un fallo lo tiene cualquiera), he de reconocer que es uno de mis directores favoritos, sobre todo cuando se trata de películas épicas.

War Horse (Caballo de Batalla) está a la altura de otros filmes bélicos del autor como Salvar al Soldado Ryan o La Lista de Schindler, de hecho en algún reportaje se han referido a la película como "Salvar al Soldado Joey" (Joey es el nombre del caballo, para quien aún no la haya visto).


War Horse es una adaptación de la novela infantil de Michael Morpurgo, en la cual los caballos narran la historia en primera persona (que no en la versión fílmica). La novela ha sido previamente llevada al teatro en Londres y este año llegará a Broadway.


La historia comienza en los años previos a la Primera Guerra Mundial, en un pequeño poblado de Inglaterra. Una familia de granjeros compra un potro en una subasta, a pesar de no tener recursos para pagarlo y de que el caballo no es lo que necesitan para trabajar en la granja; pero su hijo Albert está decido a domarlo y enseñarlo, de modo que gracias a la tozudez de ambos (chico y caballo), consiguen que el equino sea de utilidad en la granja. Ambos se hacen inseparables, pues Joey es un animal excepcional, pero las dificultades económicas por las que atraviesa la familia, a punto de perder sus tierras y su casa, obligan al padre a vender al caballo al ejército británico, justo cuando estalla la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Durante la contienda, Joey se convierte en un héroe, conmoviendo a todos aquéllos con quienes se va topando, gracias a sus excepcionales cualidades...y no puedo contar nada más sin destripar el argumento de la película, de modo que quien quiera saber más... que vaya al cine.



Hay que tener en cuenta que se trata de la adaptación de una novela infantil, por lo que la guerra no está tratada con la crudeza habitual de otras películas del género, por ello no creo que debamos ser duros al juzgarla en este aspecto. Sin embargo, Spielberg ha sabido transmitir al espectador el desgarrador efecto de la guerra, poniendo de manifiesto la cantidad de caballos que murieron en la misma, cifras a las que no se le había dado relevancia hasta el momento. Es normal que se utilizaran caballos como animales de carga para transportar la artillería o incluso en las propias batallas...pero aún así, resulta un tanto impactante el poco aprecio de algunos por la vida de otro ser vivo. 

Cabe destacar que todos los caballos utilizados en la película son de verdad, aunque Spielberg encargó un caballo animatrónico para las secuencias especialmente peligrosas. Ningún caballo resultó herido en el plató, pues para cuidar de los mismos participaron domadores de Australia, España y Estados Unidos, así como un equipo de mozos de cuadra, adiestradores, trasnportistas y un veterinario, todos ellos bajo supervisados por Barbara Carr, de la Asociación Americana Protectora de Animales, para que los caballos estuvieran siempre a salvo.

Los paisajes son otro protagonista de la película. El film se rodó en el Parque Nacional de Dartmoor en South Devon, en el pintoresco Castle Combe (un pueblo medieval en Reino Unido) y en Wisley Airfield, un campo de maniobras militares abandonado de la Segunda Guerra Mundial.


En cuanto a los actores, Spielberg ha contado con un actor totalmente desconocido para el personaje de Albert, Jeremy Irvine (20 años), que se crió en un pequeño pueblo inglés como el protagonista de esta película, y que gracias a este papel se ha convertido en una joven promesa del cine. Se encuentran también en el reparto Emily Watson y Peter Mullan, que interpretan a los padres de Albert. También cabe hacer mención a la intervención (breve pero intensa, podría decirse) de Benedict Cumberbatch, que arrasa con la serie de la BBC Sherlock y que en la película interpreta el papel de Mayor Stewart.






Quiero recoger en esta entrada alguna de las críticas de los medios acerca de esta película, principalmente, porque coincido con la opinión de sus autores.
  • "Es un viaje emocional, a pleno galope." (Peter Travers: Rolling Stone). 
  • "Atrevidamente emocional, con sentimientos desnudos, 'War Horse' tan sólo dejará intactos los corazones de piedra." (Richard Corliss: Time). 
  • "Spielberg (...) es el mejor realizador de películas infantiles de la historia. Su capacidad para evocar la sencillez, el asombro, la belleza y el amor incondicional son su fuerte y su visión de 'War Horse' es una fábula magnífica, majestuosa (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Kyle Smith: New York Post). 
  • "Una película extraordinaria, sobrecargada de fuerza y energía, donde el cineasta revela pleno dominio de su elocuencia expresiva" (Jordi Costa: Diario El País)
  • "Majestuosa, épica, emocionante, y, en el mejor sentido de la palabra, una gran película clásica (...) Spielberg vuelve a tocar hondo y dentro al espectador (...) Puntuación: ***** (sobre 5)" (Carmen L. Lobo: Diario La Razón). 
  • "El formalismo del cineasta alcanza cotas de majestuosidad sencillamente apabullantes en un trabajo que apela a la memoria cinéfila para reivindicar la inocencia en tiempo de guerra (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Noel Ceballos: Fotogramas). 


En cuanto a mi opinión personal, creo que ha quedado suficientemente reflejado que me gusta la película. Desde pequeña me han encantado los caballos, y los animales en general, por lo que no es de extrañar que War Horse haya llegado a conmoverme. Puedo casi asegurar que a cualquiera que le gusten los animales va a disfrutar con esta película.  





El filme tiene todos los ingredientes para pasar un buen rato en el cine: un buen argumento, grandes interpretaciones (caballo incluido), una buena banda sonora firmada por John Williams y la suficiente dosis de sensiblería, que no llega a ser empalagosa; con una cierta moraleja, pues se destacan valores como la amistad, la nobleza o el coraje, tan necesarios y tan olvidados en nuestros días. Coincidiendo con la crítica de Time: "Sólo dejará intactos los corazones de piedra".








Un saludo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Se abre el telón y aparece una obra maestra: The Artist





The Artist no es una buena película...simplemente es LA PELÍCULA. El filme nos lleva hasta el Hollywood de 1927, donde George Valentin (Jean Dujardin) es un exitoso actor de cine mudo, algo pagado de sí mismo. Sin embargo, su vida da un giro de 180º con la llegada del cine sonoro: Valentin se niega a adaptarse a esta nueva modernidad y, como consecuencia, su carrera se arriesga a perderse en el olvido. En la otra cara de la moneda se encuentra la joven Peppy Miller (Bérénice Bejo), quien comienza como extra en una de las películas mudas de Valentin y que logra hacerse un hueco en el mundo del celuloide, consiguiendo el impulso necesario para su carrera gracias al cine sonoro, convirtiéndose en una estrella, frente al progresivo fracaso de Valentin.

La calidad de esta película viene abalada por la crítica especializada y por el número de premios que ha ido cosechando:

  • Oscars: 10 nominaciones, incluyendo mejor película, director y guión original
  • Globos de Oro: Mejor película comedia/musical, actor (Dujardin) y BSO. 6 nomin.
  • Premios Cesar: 10 nominaciones, incluyendo mejor película y director
  • Premios BAFTA: 12 nominaciones, incluyendo Mejor película, director y guión original
  • Festival de Cannes: Mejor actor (Jean Dujardin)
  • Critics Choice Awards: 4 premios, incluyendo mejor película. 11 nominaciones
  • Festival de San Sebastián: Premio del público
  • Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película y director
  • Festival de Hampton: Mejor película (Premio del público)
  • Festival de Sevilla: Premio del público
  • Premios del Cine Europeo: Mejor banda sonora. 4 nom., incluyendo mejor película
  • Premios Goya: Nominada a mejor película europea
  • Independent Spirit Awards: 5 nominaciones, incluyendo mejor película y director
  • Satellite Awards: Mejor dirección artística. 5 nominaciones, incluyendo mejor película
  • Producers Guild of America: Mejor película
  • Premios de la Crítica de Washington (WAFCA): Mejor película
  • Directors Guild of America (DGA): Mejor director
  • Screen Actors Guild: Mejor Actor (Dujardin) Nominados Actriz secundaria, reparto
        (FUENTE: FILMAFFINITY http://www.filmaffinity.com/es/film207902.html )


Por lo que a mí respecta, sólo tengo elogios para esta magnífica obra. En una época en la que el cine se ha convertido en un bombardeo constante de películas comerciales, saturadas de efectos especiales, el famoso 3D..., The Artist nos ofrece una cinta de cine mudo y en blanco y negro. El director arriesga y gana, porque nos devuelve el cine de verdad, el cine con mayúsculas, demostrando que para hacer una buena película, únicamente es necesario tener una buena historia y unos buenos actores...todo lo demás, es prescindible.

La ausencia de sonido (excepto el de una gran banda sonora que nos acompaña durante toda la película), consigue que te introduzcas en la historia, no hay ningún factor que te distraiga de la trama, por lo que consigue una implicación directa con el público...haciendo que olvides, precisamente, que no se oye ni un ruido. Mi teoría al respecto es que nuestro cerebro ya tiene asociados cuáles son los sonidos que corresponden a cada gesto o movimiento y por eso, no los necesita...no sé si andaré muy desencaminada, pero yo lo dejo caer.

Jean Dujardin y Bérénice Bejo consiguen transmitir al espectador una gran carga emocional sin emitir un sonido, sólo con su excelente interpretación, por ello nadie puede dudar de la  calidad de estos actores y es que ambos son, como el propio título indica, unos artistas.  No tengo palabras para describir su trabajo, porque me quedaría corta, pero consiguen conmoverte en ocasiones y hacerte reír en otras tantas. 

Mención aparte merece el perro de George Valentin...me quito el sombrero ante el animal porque también es un gran artista. Como suele decirse, le falta hablar.


 

Cruzo los dedos para que en los Oscars coseche todos los premios que se merece, aunque tiene grandes competidoras, confío que el de Mejor Película sea para The Artist.

Finalmente, os recomiendo ir a verla si tenéis la oportunidad...a los de mi generación les pido encarecidamente que venzan los prejuicios, que la calidad no está circunscrita a las películas con grandes efectos especiales (a veces puede ser al contrario). Estoy segura que no os defraudará.

Un atento saludo.










sábado, 4 de febrero de 2012

Elemental mi querido...Sherlock

No soy una gran aficionada a la televisión, sólo veo lo que según mi humilde opinión, merece la pena, y he de reconocer que la noche de los jueves ha quedado reservada para Sherlock  (por poco tiempo, pues quedan dos capítulos para concluir la temporada).





Sherlock es una versión moderna basada en las aventuras del "detective asesor" más brillante de la literatura, creado por Sir Arthur Conan Doyle en 1887. Pero la aportación de la BBC no se limita a volver a dar vida a este personaje, algo que ya se ha hecho recientemente en el cine, sin mal resultado. La serie británica va más allá y nos traslada a Sherlock Holmes al siglo XXI, con todas sus consecuencias y las ventajas que suponen las nuevas tecnologías; de modo, que "nuestro" Holmes tiene conexión a Internet, portátil, móvil de última generación (con acceso a Internet, por supuesto), su propio blog acerca de la Ciencia de la Deducción....y, por su parte, el Doctor Watson es un ex-soldado de la guerra de Afganistán, el cual también tiene su propio blog, adaptación de los diarios que escribía en las novelas, donde va relatando todas y cada una de las aventuras y desventuras sufridas al lado del detective.

La serie consigue captar la esencia de las novelas de Conan Doyle, haciendo perfectamente factible la presencia de un Sherlock Holmes en nuestro siglo. Es cuidadosa con los detalles, pues se respeta la caracterización de los personajes de las novelas y conserva los tics propios de la obra original, como la lupa portátil, los taxis londinenses, el piso en el 221B de Baker Street, incluso el "sombrerito" hace su aparición en uno de los capítulos; los guiones son geniales, con unos diálogos cargados de ironía, sarcasmo y, por qué no, cierto toque de comedia (hay ocasiones en que me hacen reír, sinceramente). Cada capítulo te mantiene expectante y concentrado hasta el final, pues si pierdes un minuto, acabas sintiéndote desorientado, dado el ritmo vertiginoso con el que se desenvuelven cada una de sus investigaciones. Se puede decir que no tienes ni un segundo para aburrirte (bueno sí, cuando ponen anuncios).


Cabe destacar el gran trabajo de interpretación que realizan todos los que intervienen en la serie, pero especialmente, el de quienes dan vida a Sherlock y a Watson: Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, respectivamente. Juntos hacen una de las mejores parejas televisivas como no se ha visto en mucho tiempo. Hay chispa en sus diálogos y la química es patente. No tiene desperdicio. De hecho, ya han recibido el reconocimiento que se merecen por su trabajo, pues Benedict Cumberbatch ha ganado el Premio del Sindicato de Prensa de 2011 por su papel como Sherlock y ha sido nominado para el BAFTA como mejor actor. Por su parte, Martin Freeman ha ganado el BAFTA de 2011 como mejor actor de reparto.




Me encanta la interpretación que Cumberbatch hace del famoso detective asesor. Logra transmitir toda la frialdad, autosuficiencia, excentricidad y genialidad del personaje y, además, también lo dota de un aspecto algo cómico en algunas ocasiones, sobre todo en sus conversaciones con Watson, conversaciones que mantiene aún cuando el propio Watson no se encuentre en el piso ("Qué culpa tengo yo de que no me escuches" dice Sherlock). Martin Freeman no se queda atrás en su actuación, y aporta el "factor humano" en el gran equipo que forman.

No voy a "destripar" el contenido de los capítulos, pues prefiero que los veáis por vosotros mismos...tan sólo despedirme con una de sus citas: "Inteligencia es el nuevo sexy", ¿quién sabe? A poca gente le queda tan bien un traje de chaqueta o un abrigo largo...







Un atento saludo.



viernes, 27 de enero de 2012

BlackBerry versus Buena Educación

Aprovechando que tengo un rato libre y que mis neuronas no tienen más ganas de estudiar, quiero llamar la atención sobre un tema que me empieza a sacar de quicio: las BlackBerry. 

Desde que salieron a la venta estos aparatitos telefónicos tan monos estamos dejando dejando de lado nuestra buena educación. Procedo a explicar esta afirmación tan categórica.

El móvil se ha convertido en un compañero inseparable...esto es un hecho al que los de mi generación (el 87, que tampoco es tanto) estamos acostumbrados. Pero esta dependencia se nos está yendo de las manos, señores. No voy a entrar a analizar el por qué un niño de diez años (o incluso menos) va al colegio con móvil...cuando ni siquiera debería tenerlo, pero eso es harina de otro costal. 

Voy a centrarme en los adultos, los cuales estamos perdiendo poco a poco nuestros modales y el respeto por los demás. Como argumentación, paso a describir una situación cotidiana, que más de uno identificaremos: 


Sábado por la noche, has quedado con tus amigos para dar una vuelta, despejarte y olvidarte de la rutina de la semana. Vais a un bar a tomar algo y PRIMERA FALTA: te sientas, sacas el móvil y lo plantas encima de la mesa... ¿acaso eres el Presidente de la CIA y estás esperando la llamada que confirme el éxito de una misión supersecreta que va a salvar la vida a millones de personas? No, solo que éste gesto se ha convertido en una costumbre para muchos (debe entenderse exceptuado el Presidente de la CIA, a él le perdono que ponga el móvil encima de la mesa). Con ese sencillo acto, estás poniendo de manifiesto que cualquier mensaje que pueda llegarte (SMS, whatsapp...) es mucho más interesante que lo que puedan aportar tus amigos presentes. 










Posteriormente, en un determinado momento de la cena, notas cómo los amigos van desconectando de la conversación general para consultar algo en sus respectivas BB o iphones (los dos me valen, que ambos tienen internet). Aquí vendría la SEGUNDA FALTA, resulta irónico salir con los amigos y acabar sin poder hablar con nadie porque todos están con la cabeza metida en el móvil..., que os vais a dejar la vista en la pantalla, por favor. 


La TERCERA FALTA y, para mí la más importante, tiene lugar cuando estás en plena conversación con alguien, concentrada en tu relato (aunque sea una tontería), para acabar dándote cuenta que tu interlocutor está mandando mensajitos por el famoso whatsapp, significado: lo que puedas contarme no me interesa, así que me voy a hablar con otro. 

Hemos pasado del tú habla, que yo hago como que te escucho, a mostrar directamente nuestra apatía por relacionarnos con otra persona. El verdadero problema es que no nos damos cuenta de esta conducta, la aceptamos como normal, cuando no lo es. No es necesario estar conectado a las redes sociales incluso cuando estás fuera de casa...el problema es que se nos ha creado esa necesidad.

La industria tiene que vender y obtener beneficios ¿cómo? Haciéndonos dependientes de sus productos. Si no tienes determinado móvil te conviertes en una especie de paria de la sociedad, te mantienes al margen de conversaciones que se centran en whatsapp o aplicaciones varias que incluyen las citadas máquinas, de las cuales no estoy muy al día, pues el móvil de que dispongo es un Alcatel con un diseño similar al de la BlackBerry (principalmente porque buscaba un móvil con teclado, que la pantalla táctil es una porquería), con wifi, pero sin tarifa de internet...¿para qué quiero yo eso en el móvil teniendo un ordenador portátil estupendo?

Amigos míos, si os queréis poner en contacto conmigo, me mandáis un mensaje a Facebook o Tuenti (a eso sí he sucumbido), si es muy urgente, me llamáis por teléfono y si no queréis gastar dinero, llamáis al fijo que, por ahora, sale gratis; porque esa es una de las excusas que suelen poner...es que el whatsapp me sale gratis...si estás pagando una tarifa de internet de no sé cuantos euros, el dichoso whatsapp no te sale gratis, lo has pagado por adelantado.

Un atento saludo.